La Biblioteca de la Casa de Velázquez es un centro documental especializado en la cultura ibérica, integrado en la institución francesa fundada en Madrid en 1928. Sus fondos reúnen más de 160.000 volúmenes y 1.800 colecciones de publicaciones periódicas. Su singularidad, sin embargo, no reside únicamente en la amplitud de sus colecciones, sino también en su relación con la Académie de France à Madrid, la sección artística de la Casa. Aquí, la consulta de monografías y fuentes primarias comparte recinto con los talleres de los artistas residentes.
En la Ciudad Universitaria de Madrid, las mesas de lectura reúnen a historiadores, arqueólogos y artistas que trabajan en proyectos de naturaleza muy distinta. La biblioteca no es solo un lugar de consulta: constituye un espacio de investigación en el que los documentos pueden intervenir en los procesos de creación y modificar sus preguntas iniciales.

Un fondo transversal
La colección abarca historia, literatura, arqueología peninsular y magrebí, ciencias sociales y bellas artes. Esta diversidad permite aproximarse a la práctica artística desde materiales que desbordan los repertorios habituales de la historia del arte: cartografía histórica, estudios sobre la imprenta, documentación urbana o investigaciones sobre las técnicas de producción y circulación de imágenes.
El interés de estos fondos no consiste en proporcionar un repertorio de referencias para ilustrar una obra ya concebida, sino en ofrecer materiales capaces de alterar el curso de una investigación. Un plano antiguo, una edición poco conocida o un volumen conservado en la reserva pueden abrir una línea de trabajo que no estaba prevista al comienzo del proceso. La consulta documental adquiere así una dimensión activa: no se limita a respaldar una idea, sino que puede contribuir a formularla.
Una residencia entre libros y talleres
La Académie de France à Madrid, sección artística de la Casa de Velázquez, acoge cada año a una treintena de creadores en distintas modalidades de residencia, con estancias que oscilan entre dos y once meses. La residencia larga, de septiembre a julio, se concede a unos trece artistas seleccionados por un jurado a partir de un proyecto detallado, con participación de la Académie des Beaux-Arts de París. A ellos se suman artistas españoles becados mediante convenios con instituciones territoriales, entre ellas las de Valencia, Zaragoza, Málaga y Santander. Esta colaboración tiene una larga trayectoria: ya en la primera promoción, en 1928, figuraba un becario de la ciudad de Valencia.
Las disciplinas representadas comprenden artes plásticas, arquitectura, música, coreografía, fotografía, cine y vídeo, además de prácticas vinculadas al comisariado y al diseño gráfico. Los residentes viven y trabajan en el recinto, a pocos pasos de la biblioteca. Esa proximidad hace posible una relación cotidiana entre la investigación documental y la producción artística, aunque cada proyecto encuentre sus propios modos de articularlas.
Como consecuencia de esta experiencia se han generado una colección artística compuesta por más de 1.300 piezas vinculadas a la Académie, un fondo que permite seguir, desde otra perspectiva, la historia de las prácticas artísticas acogidas por la Casa.
Entre quienes han pasado por sus talleres se encuentran artistas de distintas generaciones y procedencias. Carmen Calvo, becada por Valencia, residió en la institución entre 1983 y 1985. Su trabajo con materiales, objetos y referencias arqueológicas permite reconocer algunos de los cruces posibles entre cultura material y creación contemporánea, sin reducir su trayectoria a esa relación. Greta Alfaro, cuya obra In ictu oculi recibió el premio de fotografía de El Cultural en 2009, ha desarrollado una práctica que explora las relaciones entre imagen, naturaleza, violencia y representación. Entre los residentes franceses figuran el fotógrafo Mathieu Pernot, reconocido con los premios Nadar y Niépce, y la cineasta Eva Husson, cuya película Les Filles du soleil compitió en el Festival de Cannes en 2018, entre otros.

La reserva y la cultura del libro
La reserva conserva cerca de 3.800 obras raras y valiosas, fechadas entre los siglos XVI y XXI. El conjunto incluye manuscritos, grabados, primeras ediciones y publicaciones de tirada limitada. Entre sus fondos destaca la donación del marqués del Saltillo, realizada en 1957, que reúne abundante documentación sobre la historia de la imprenta española, la heráldica y la encuadernación.
En este ámbito, la lectura se extiende más allá del contenido textual. La tipografía, el papel, las marcas de agua, las encuadernaciones y las anotaciones manuscritas ofrecen indicios sobre las condiciones materiales de producción, reproducción y circulación de los documentos. El libro aparece así no solo como vehículo de conocimiento, sino también como objeto histórico y artefacto visual.
Para la investigación artística, estos elementos permiten interrogar la imagen antes de su consolidación como objeto autónomo: atender a sus soportes, a sus usos y a los sistemas técnicos y culturales que hicieron posible su circulación. La historia de la edición se convierte, desde esta perspectiva, en una vía de acceso a la cultura visual.
Los archivos y Baelo Claudia
Los archivos de la Casa conservan más de 200 metros lineales de documentación gráfica y administrativa, en papel y formato digital, que permiten reconstruir la actividad de la institución desde finales de la década de 1920.
Entre los fondos de interés para la investigación se encuentran los vinculados a las excavaciones del yacimiento hispanorromano de Baelo Claudia, en Tarifa (Cádiz). Diarios de campo, fotografías históricas, planos y correspondencia técnica documentan distintas fases del trabajo arqueológico y permiten seguir el proceso por el que las observaciones y los datos se convierten en registros, hipótesis y representaciones.
Esta documentación resulta relevante para quienes trabajan con imágenes y cultura material. Hace visibles operaciones que suelen quedar fuera de la presentación pública de los resultados: la toma de datos, la clasificación, el dibujo, la selección de evidencias y la elaboración de esquemas interpretativos. Antes del catálogo o de la exposición existe una trama de decisiones y procedimientos que también forma parte de la producción del conocimiento.
Consultar la Biblioteca
La Biblioteca se encuentra en la calle Paul Guinard, 3, en la Ciudad Universitaria de Madrid. La consulta es gratuita para residentes, investigadores externos, docentes, profesionales del sector cultural y estudiantes de máster, previa inscripción presencial y acreditación académica o profesional. La sala de lectura general abre de lunes a viernes, de 9:00 a 19:00, y los sábados, de 9:30 a 13:00. El acceso a la reserva histórica y a los archivos requiere solicitud previa y cita con el departamento de documentación.
