Cinco artistas visuales que también fueron escritoras

En el Día de las Escritoras (19 de octubre), merece la pena detenerse en aquellas artistas que, además de pintar, fotografiar o explorar los límites de la imagen, encontraron en la literatura otra forma de expresión. Dorothea Tanning, Leonor Fini, Rosalyn Drexler, Leonora Carrington y Claude Cahun son cinco ejemplos de grandes artistas plásticas que también publicaron sus propios libros.

No se trata de descubrir una afición literaria desconocida por el gran público. En sus trayectorias, la escritura fue también una forma de explorar aquello que la imagen no siempre podía contener: personajes, recuerdos, pensamientos, humor, fantasías y mundos narrativos completos.

Dorothea Tanning

La estadounidense Dorothea Tanning (1910-2012) es una de las figuras que mejor encarnan esa doble vocación. Conocida por sus pinturas de atmósferas inquietantes y escenas que parecen surgir de un sueño, desarrolló también una importante obra literaria, con poesía, narrativa y memorias.

Su relación con el libro fue más allá de la publicación de textos. En 1950 realizó The 7 Spectral Perils, una carpeta de siete litografías que ya mostraba su interés por el formato editorial como espacio de creación. Décadas después publicó A Table of Content: Poems y la novela breve Chasm: A Weekend, ambas en 2004.

En su universo, la lógica cotidiana cede ante lo insólito y lo familiar se vuelve extraño. Esa misma libertad imaginativa atraviesa su producción visual y literaria, aunque cada medio le permita explorar posibilidades diferentes. La obra de Tanning invita así a leer el surrealismo no solo como una historia de imágenes, sino también como una experiencia literaria.

Leonor Fini

La pintora e ilustradora Leonor Fini (1907/1908-1996), nacida en Buenos Aires y vinculada a la escena artística europea, desarrolló una obra marcada por figuras enigmáticas, personajes poderosos y una representación de lo femenino alejada de muchos convencionalismos de su época.

Su creatividad no se limitó a la pintura: también escribió relatos y novelas, entre ellos Mourmour, conte pour enfants velus (1976), L’Onéiropompe (1978) y Rogomelec (1979). En estos libros, su imaginación se despliega mediante narraciones pobladas de atmósferas oníricas, personajes singulares y situaciones que desafían las normas establecidas. Su trayectoria permite descubrir a una autora que no solo dio forma a mundos extraordinarios a través de las imágenes, sino que también los construyó con palabras.

Rosalyn Drexler

Rosalyn Drexler (1926-2025) fue pintora, novelista y dramaturga. Sus obras visuales incorporaban imágenes procedentes de la publicidad, la prensa y el espectáculo, a menudo para cuestionar los estereotipos de género, la violencia y las representaciones de la sociedad de masas.

Su carrera literaria fue igualmente extensa. Publicó novelas como I Am the Beautiful Stranger (1965), To Smithereens (1972) y Vulgar Lives (2007). También escribió bajo el seudónimo de Julia Sorel, nombre con el que firmó, entre otros títulos, la novelización de la película Rocky.

Su caso resulta particularmente revelador: no estamos ante una pintora que publicó ocasionalmente un libro, sino ante una autora con una trayectoria literaria propia. La escritura le permitió trabajar con personajes, diálogos y situaciones narrativas, mientras que sus pinturas abordaban la cultura visual desde una perspectiva crítica e irónica.

Leonora Carrington

La británica Leonora Carrington (1917-2011), que desarrolló gran parte de su vida artística en México, es otra figura esencial para comprender la relación entre pintura y literatura.

Sus cuadros están poblados de criaturas híbridas, animales, rituales y escenas que parecen obedecer a una mitología particular. En sus libros, ese universo adquiere una dimensión narrativa: sus personajes atraviesan situaciones extraordinarias y habitan mundos donde lo absurdo, lo mágico y lo cotidiano conviven sin necesidad de explicaciones convencionales.

Entre sus obras literarias figuran La casa del miedo, Memorias de abajo y la novela La trompetilla acústica. Esta última despliega una imaginación irreverente y un mundo narrativo que cuestiona las convenciones sociales, mientras que Memorias de abajo aborda una experiencia traumática de su vida mediante la escritura autobiográfica.

Carrington no utilizó las palabras únicamente para explicar sus cuadros. Construyó con ellas historias autónomas, capaces de sostenerse por sí mismas y, al mismo tiempo, de dialogar con las inquietudes que recorren su obra visual.

Claude Cahun

La artista francesa Claude Cahun (1894-1954), conocida por sus fotografías y autorretratos experimentales, desarrolló también una obra literaria propia en la que cuestionó las convenciones sociales y las ideas establecidas sobre la identidad.

Publicó Vues et visions (1914), una colección de prosas poéticas; Aveux non avenus, (1930), una obra autobiográfica que combina escritura y fotomontajes realizados en colaboración con Marcel Moore; y Les Paris sont ouverts (1934), un ensayo en el que reflexionó sobre la poesía, la libertad de creación y el compromiso político.

A estos títulos se suma Héroïnes, una serie de textos escritos en la década de 1920 y publicados en forma de libro en 2006, en los que revisita personajes femeninos de la mitología y los cuentos tradicionales para cuestionar los papeles que la cultura les había impuesto. En Cahun, la escritura y la fotografía se complementan como herramientas de exploración y resistencia: dos formas de poner en duda las identidades fijas y desafiar las convenciones de su tiempo.

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