En términos estadísticos, al momento de leer, investigar o documentarse con un libro relacionado con el arte, sin importar el periodo histórico en que se haya formalizado, una amplia mayoría de lectores oscila de manera natural entre el ensayo técnico y la novela. El primero ofrece el rigor analítico, mientras que la segunda aporta la libertad narrativa. En este caso particular, me centraré en una novela, pero una que destaca por poseer un enfoque sumamente poco común en el panorama literario actual. Esta obra decide romper los moldes tradicionales al narrar el arte estrechamente vinculado con la espiritualidad, los viajes cuánticos y la supraconsciencia, abordando así la creación artística no como un mero objeto de estudio estético, sino como una manifestación viva de la consciencia universal.
Hablo, concretamente, de la obra titulada Las siete puertas occidentales, de la escritora Marina Echevarría. Si algo quiero resaltar con especial énfasis en esta novela es la asombrosa habilidad de la autora para conectar de forma orgánica los complejos viajes cuánticos de la protagonista con varios de los museos y monumentos arquitectónicos más importantes y emblemáticos del mundo.
A través de sus páginas, Marina Echevarría nos presenta una serie de encuentros y vivencias que resultan profundamente inspiradores para el lector. En este viaje, a través de la reconstrucción histórica y el alma de diversas obras arquitectónicas, se alcanza precisamente el mayor logro de esta novela: conseguir que te encuentres in situ. La narrativa posee tal fuerza evocadora que cada viaje a distintos lugares del planeta se transforma, casi de inmediato, en un evento místico en el que la ecuanimidad, la armonía y la conexión forman parte indisoluble tanto de la experiencia de la protagonista como de la del propio lector.
El arte constituye, en esta obra, esa variante fundamental y transformadora para contemplar la realidad y generar un descubrimiento interior que queda registrado para siempre en lo que podríamos denominar la asamblea de nuestras emociones. Con el fin de desvelar los secretos detrás de esta fascinante experiencia literaria, le he solicitado formalmente a la autora de Las siete puertas occidentales que nos relate, desde su propia perspectiva, esa unión indisoluble entre el arte y la espiritualidad que tanto caracteriza y da vida a su obra.
Marina Echevarría
“Las siete puertas occidentales invitan a plantearse otras formas de existencia para trascender nuevas realidades mediante hilos invisibles energéticos. A veces, los intuimos sin percibirlos con nuestros ojos, al estar la mayoría social acostumbrada a comprobar las cosas de forma tangible en el plano terrenal 3D, tal y como nos han enseñado de forma empírica.
La protagonista de la obra, por motivos personales, desarrolla un trabajo de profundidad en su crisis vital. Por ello, decide visitar diferentes países de Europa y, de este modo, conocer museos emblemáticos mediante joyas arquitectónicas que servirán como un canal conductor para que la magia, la filosofía, la espiritualidad, el arte y la pasión se fusionen, creando una nueva visión del mundo moderno.
Los viajes que organiza de forma cultural son significativos para la mayoría de los personajes, pues les permiten conectar con otras dimensiones en el plano 5D. Gracias a esto, descubrirán también que hay otras formas de ver la vida, y que el misterio del origen está creado por leyes universales con códigos aún pendientes de descifrar.” Es precisamente a través de la belleza pictórica en la bóveda celeste de Salamanca, la construcción arquitectónica del Partenón y el templo de Delfos en Atenas, o la escultura de la diosa Ishtar en el Museo de Pérgamo en Berlín, donde la trama se desarrolla con un realismo palpable de energía en movimiento, sensibilidad y comunicación.
En esta sorprendente conexión entre piedras milenarias que transmiten su fuerza, la alquimia que genera la presencia de varias constelaciones —como Mercurio, diseñadas en el siglo XV en el Cielo de Salamanca— es un mensaje para Elena. Asimismo, figuras mitológicas como el amor de Venus, representado en Ishtar, dejan su huella en esta obra. De este modo se reconoce el trabajo realizado por los artistas y trabajadores de diferentes épocas a lo largo de los siglos, permitiendo transmutar cada puerta que cruza Elena en el plano astral y cuántico para su evolución personal y exploración interior. A través de sus páginas, cada capítulo se relaciona directamente con una obra maestra artística.
Me gustaría aclarar en estas líneas la diferencia entre viajes astrales y cuánticos, ya que pueden generar cierta confusión. Cuando soñamos, entramos en el mundo astral; este también se puede programar en un nivel de consciencia en trance (sueño lúcido). Se debe tener en consideración que estos viajes transcurren en lugares pertenecientes al planeta Tierra.
Sin embargo, los viajes cuánticos son una manera de visualizar con otro tipo de energía, bien sea despiertos o dormidos, ya que se conecta con mundos lejanos y desconocidos para nosotros. Allá, la infinidad de universos y formas de vida nos enseñan que no estamos solos, ni somos los únicos habitantes de este macrocosmos.
Por último, cabe destacar la pasión dual y terrenal que experimenta Elena en su dilema moral. Todo artista plasma sus sentimientos en cada obra con amor, ternura, pasión o dolor, y estas sensaciones van ligadas a las emociones de la protagonista en cada visita cultural. Por ejemplo, en la obra aparecen las tumbas del juicio de Macedonia; nada es indiferente para ella, pues decide empezar desde cero, con valentía.
Ese es el lugar y el contexto que deseo transmitir: la unión entre la singularidad artística que conmueve y la esencia del ser humano que deposita la esperanza de no estar solo, en un acto de creencia e inconformismo”.

Titulo: Las siete puertas occidentales
Autor: Marina EchevarrÍa
Editorial: Con M de Mujer
Fecha de Publicación: 2025
Páginas: 244
Idioma: Castellano
Precio: 18€
