La creación como método alternativo

Si un indígena que no hubiera tenido contacto con la civilización externa viera por primera vez la obra de Yayoi Kusama, pensaría que la creación de esta poderosa artista está llena de luz y color.

Si una persona perteneciente al contexto occidental, sin conocimientos de arte contemporáneo, contemplara por primera vez su obra, definiría el trabajo de esta enorme creadora como algo alegre y capaz de abarcar todos los sentidos.

Cuando nos acercamos a la obra de Yayoi Kusama los agentes culturales que tenemos conocimientos sobre arte, surge muchas veces la pregunta: ¿cómo ha podido esta poderosa artista, con problemas de salud mental, formalizar un trabajo con estas características?

He leído la autobiografía de Yayoi Kusama, La red infinita, donde expone de manera abierta y sin artificios de ningún tipo todas las vicisitudes que han marcado su trayectoria profesional y sus problemas de salud, que han estado unidos sin que uno resulte indistinguible del otro. Si Yayoi Kusama se hubiera quedado en su Japón natal, sin dar el salto a Estados Unidos, donde vivió durante quince años, el mundo se habría perdido a esta artista indiscutible de la creación mundial, reconocida unánimemente por la crítica y el público en vida, tal y como le ocurrió a la creadora japonesa.

Leer a Yayoi Kusama es entender que el proyecto de sus emociones, sentimientos y pensamientos está marcado por el dolor. Lejos de romantizarlo, este resulta angustiante, pero también genera una cuota de empatía y cercanía.

Quiero destacar uno de los apartados de la obra dedicado a su vuelta a Japón, en el que la autora entiende que el país no ha cambiado: sigue siendo un mundo ultramasculino, donde el papel reservado a las mujeres continúa siendo ancestral. Esto afecta incluso a aquellas mujeres que aparentemente han salido del sistema y ocupan puestos de responsabilidad asumidos tradicionalmente por hombres. Kusama radiografía de una manera precisa lo que supone ser mujer y vivir como mujer en una sociedad que se encuentra entre las más desarrolladas económicamente del mundo, pero que socialmente aún mantiene, incluso en la actualidad, un sistema cerrado en el que la división entre hombres y mujeres sigue siendo patente.

Yayoi Kusama nos deleita con sus aventuras artísticas, sus amistades y sus cambios emocionales, pero sin dejar en ningún momento de ser ella misma y actuando en consecuencia. Me ha fascinado que, en diferentes etapas, fuera capaz de experimentar con distintas disciplinas del arte contemporáneo. No se trató únicamente de un pasatiempo ni de un simple ejercicio multidisciplinar: su aportación a cada una de ellas ha dejado un registro histórico, académico y social.

A Yayoi Kusama no le salvó la vida la medicina ortodoxa tal y como la conocemos. Lo que la liberó de su propio pesar fue dedicar toda su vida a la creación, tal y como ha expresado la artista.

La red infinita, de Yayoi Kusama, es una obra tanto para los amantes de la artista como para quienes han llegado a ella de manera colateral, a través de reseñas periodísticas.

Portada del libro Yayoi Kusama. La red infinita.

Título: Yayoi Kusama. La red infinita
Autor: Yayoi Kusama
Traductor: Julio Hermoso Oliveras
Editorial: B
Fecha de Publicación: 2022
Páginas: 304
Precio: 20,80€

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