Hay libros que se leen y otros que se recorren casi como si fueran un mapa afectivo. Así es, Somos fantasmas con cutis tieso que no sabemos decir ni mú, de la artista malagueña María Bueno. Un libro-artefacto que mezcla poesía, imagen y memoria para construir un relato profundamente íntimo y, al mismo tiempo, colectivo. A partir del diálogo con la obra de Póchó Guimarães, y con la participación esencial de su madre, Ángeles, y su hija, Maiá, la autora trenza un proyecto donde lo familiar se convierte en lenguaje artístico y la creación en un espacio de encuentro entre generaciones. Hablamos con ella sobre este trabajo que pone en el centro el cuidado, las raíces y la necesidad de seguir tejiendo historias compartidas.
Retrato de María Bueno
El título “Somos fantasmas con cutis tieso que no sabemos decir ni mú” es muy original. ¿Cómo nace y qué lugar ocupa dentro del libro?
Es una frase de uno de los poemas y collages creados por mi madre Ángeles, a su vez dedicados al artista natural de la isla de Bioko; Póchó Guimarães, a quien conoció y con quien compartió historias y quehaceres textiles.
Ciertamente, es un poema central dentro del libro. Como todos los que aparecen recogidos en este proyecto, mi madre parte de la tradición trovera 1 heredada de mi abuelo para improvisarlos frente a la obra del artista y yo transcribirlos simultáneamente. A su vez, están “alzados al vuelo” en lengua bubi, comunidad a la que pertenece Guimarães (además de la krio-portuguesa y la española). El título podría recordar a los tiempos actuales que corren, en los que tanta calamidad deja rictus fijos que nos impiden sentir y actuar. Sin embargo, la elección de este título tiene una clara invitación desde el humor a avanzar juntos, a cuidar de los mayores desde el arte.
“Somos fantasmas con cutis tieso que no sabemos decir ni mú” acompaña la imagen de portada creada por mi hija Maiá, en la que aparece un dibujo de mi madre embutido en un textil de Póchó, sosteniendo una fotografía de un viaje de mi hija y yo a Lubango, en el sur de Angola (Fig. 1). Comparto aquí el poema completo; en bubi y en español, en el que aparece el título del libro, así como el collage que lo acompaña (Fig. 2).
Lótó na lö le híbuala / Töe birikirike na bila kópia bityi ëawëla / Kálo ko aḿlá / Tötyía òki lótó la ërikiriki / Öle sëri löma, ko sueri löelá. / Tötá pém o óköla bësörí / ¿Töë biríbola biá nótó bitébötyö / Ná bitaḿ pura ila?
Color que nos delata. / Somos sombras sin pies ni cabeza / Como yo te conocí. / No teníamos color ni sombra. / Tú me cosiste una, yo a ti otra. /Nos seguíamos arrastrando hilachos. /¿Somos fantasmas con cutis tieso que / No sabemos decir ni mú?
1 – Portada del libro2 – Collage de Ángeles Castellano dedicado a Póchó.
Me interesa la manera en la que denominas a tu libro «libro-artefacto». El libro se percibe como un objeto vivo, con distintos lenguajes y materiales. ¿Cómo pensaste su construcción y qué te permite este formato que un libro convencional no?
Me gusta la palabra artefacto: habilidad o arte para crear desde lo manual un objeto con claras funciones. En mi caso, este libro tiene el compromiso de compartir con los demás una memoria familiar que pone en el centro a los mayores sin distinción, ni diferencias, ni tan siquiera etiquetas: Póchó Guimarães y Ángeles Castellano, cada uno con sus singularidades, experiencias de vida y trayectos. Y lo hago desde el lugar que sé hacerlo, desde el arte. Por tanto, “Somos fantasmas con cutis tieso que no sabe decir ni mú” navega entre el álbum fotográfico, la poesía y el catálogo de arte; entre la escritura en bubi y en español donde Papá Bolekia (Justo Bolekia Boleká) y yo hemos tenido que hacer “negociar” ambos idiomas para que la lengua bantú no dependa de la latina –de ahí su “alzado al vuelo”- y un vídeo a descargar desde un código QR. Honrar a los mayores, repito, porque ellos son los que están más cerca de los antepasados, cargados de conocimiento y sabiduría. Además, crucial también resulta cuidar de los que vienen detrás como es el caso de mi hija; una generación pluricultural que debe tener acceso y disfrute a sus referentes y raíces entrecruzados, sean del tipo que sean.
Nunca pienso la construcción de mis proyectos artísticos. Hay una fuerza interna que me empuja a seguirlos sobre la marcha dirigiéndome de forma intuitiva. Ciertamente, este proyecto empezó a gestarse antes de que Guimarães falleciera, por tanto, poderlo presentar en un momento en el que el MNCARS y su equipo, con Manuel Segade al frente, ha hecho una relectura de su colección en la que incluye una pieza textil magnífica de Póchó llamada “¡¡¡Oh!!!” (Fig. 3) pone en valor al artista y a toda una generación de brillantes intelectuales ecuatoguineanos completamente olvidados, a unas jóvenes generaciones ligadas a la diáspora deseosa de tener referentes en los que reflejarse, a unas relaciones históricas y culturales entre Guinea Ecuatorial y España que nos incumben y, en definitiva, nos da la oportunidad a los artistas de dejar un testigo de relevo a los más jóvenes, porque así han hecho los mayores con nosotros en el terreno de la creación, abriendo la senda por la que transitamos hoy en día.
El poema que lo acompaña en bubi y español dice así:
Biríbola bía birere, / Ná bi sèbalesi lë ríé, / Töéle bínao táhá, / Bi ríbelesi la bityipono. Duendes de colores, / Que se bañaban en el río, / Cuando queríamos cogerlos, / Desaparecían hechos un lío.
3 – “¡¡¡Oh!!!” Obra de Póchó Guimarães expuesta en el MNCARS.
La obra de Póchó Guimarães es el eje del proyecto. ¿Qué te enseñó su trabajo al traducir su arte a tu propio lenguaje?
Con Póchó he conversado y compartido en estos últimos años. Estábamos cerca geográficamente hablando y yo lo considero mi maestro. A menudo hablaba de uno de sus referentes; Joseph Grau-Garriga y de cómo éste le decía de crear libremente sin pensar tanto. En nuestras charlas, el artista me decía a su vez: “Escucha los tapices, ellos te van a decir. Observa y toca los materiales. Te van a decir”. Gracias a él y sus enseñanzas he podido profundizar en mis raíces ligadas al campo, conectar con la tradición espartera y trovera que me viene de antaño y aquí me hallo; apasionada del textil que ya venía incluyendo en mi obra, haciendo participar a mi madre e hija, pero desde un lugar más consciente y flexible. También realizando un camino que conecta Bioko con São Tomé y Príncipe y Angola por cuestiones familiares, atendiendo a espacios geográficos y temporales que están más cerca de lo que creemos: porque muchos de los eventos históricos que ocurren se conectan con otros, que a su vez tienen lugar de forma simultánea.
Guimarães me reafirma en mi senda: desorientar la brújula, nada es fijo ni inmutable. Debe haber flexibilidad y negociación, hasta para temas arduos que implican identidades: hablo en relación a mí y al lugar qué ocupo en este momento.
Tu madre e hija participan en el proyecto. ¿Qué aporta esa dimensión familiar al resultado final del libro?
El arte permite entrar en terrenos personales y colectivos de forma insospechada, también sorpresiva y por momentos desprejuiciada. Trabajar con mi familia me ayuda a crear hilos allende la mera producción artística -física y estéticamente hablando-, desplegando a lo largo y ancho del proceso aspectos inmateriales que tienen que ver con los afectos, por ejemplo. No es la primera vez que trabajo y comparto con madre e hija: mi madre hace de trasvase de ideas y conocimientos preciados, que nos enriquecen a las implicadas y que tienen base en otros situados; entre lo rural y la oralidad. Además, es una conocedora importante del textil y estupenda contadora de historias. ¿Ves? También ella es una maestra para mí.
Por mi parte, esta dimensión familiar desde el arte requiere de una mirada plurifocal que atiende a la deconstrucción y/o aprendizaje continuo; por eso hablo de la flexibilidad y negociación: con una misma y el entorno. En relación a Maiá la educación para con ella también pasa por el arte: libros, cuadernos para colorear, cuentos, juegos de cartas y un largo etcétera forma parte de elementos que he ido construyéndole para que abrace quien es, sin límites ni etiquetas, caminando junto a todos sus yoes (risas). Ella ha conocido a Pócho, ha fotografiado su obra. El artista le pidió a Maiá que le trajera material de Angola para su tapices y así hizo, por tanto es importante que ofrezca su mirada de periodista, comunicadora y fotógrafa joven, a través de la portada del libro y fotografías que aparecen en su interior. El vídeo a descargar tiene que ver con todo lo que comento aquí arriba, a modo de “pella” o conglomerado de capas sedimentadas, que nos hacen ser quienes somos en los momentos por los que transitamos.
Trabajar con la familia me permite replicar valores ligados a ésta en contextos como los del proceso de creación del libro; bajo forma de co-autoría, abrazando a la familia directa de Póchó Guimarães y a aquellas personas de su entorno cercano (amigos que son familia).
Este proyecto toca memoria, identidad y también representación de comunidades poco visibles en España. ¿Qué responsabilidad sientes al trabajar con estos temas?
Siento la responsabilidad importante que me toca (risas) en cuanto que artista, madre, hija y persona; todas ellas juntas, planteando proyectos como éste; un libro-artefacto y escenarios para la reflexión colectiva e intercambio crítico, conectados a su vez con tiempos pasados y presentes que nos dan pistas de qué es lo que falla, qué se sigue omitiendo de forma deliberada, cómo queremos estar y qué podemos aportar. Y ello entronca con aspectos muy presentes en mi trayectoria artística como son la memoria, la identidad y la (re)presentación.
Las nuevas generaciones están muy preparadas y vienen pisando fuerte; exigiendo cambios a efectos estructurales y profundos de nuestra sociedad, estando ahora mismo en un punto de no retorno. De hecho y, si atendemos a los movimientos de comunidades invisibilizadas en España, observamos que una parte importante de los derechos y leyes conseguidos en pos de un territorio más justo es gracias a sus luchas y resistencias. Siento entonces que aquí estamos todos implicados y, dado que me incumbe, aporto desde mi hacer artístico y mi discurrir vital.
Guimarães dejó recogidas unas palabras en “Somos fantasmas con cutis tieso que no sabemos decir ni mú” y que reproduzco a continuación, con el gran deseo de que el legado del artista se difunda y se ponga en valor, despertando curiosidad y sensibilidad por su obra.
No generamos legado, no se trata de la propiedad privada. Uno como artista hace, vive y tiene experiencias. En las nuevas generaciones se tiene que despertar curiosidad por los que ya somos mayores y entonces ellos desempolvan lo que entienden como la supuesta herencia que les hemos dejado: por dónde hemos transitado, cuáles han sido nuestras inquietudes, qué hemos creado. En una situación así los jóvenes miran y comparan nuestras vidas con las suyas, viéndolas parecidas o distintas entre sí. Hay un filtro desde su realidad guiándolos hasta lo aparentemente extinguido nuestro. Esto es mágico y estremecedor. También hay otro aspecto que me interesa. Desde lo terrenal y el subsuelo se asciende y se entienden muchas cosas. Salvo que quieras volar y no pisar tierra firme, es el suelo dador de vida; en él aprendemos a andar, crecemos, transitamos como invitados y morimos. Palpándolo entendemos y nos conectamos con energías y espíritu.
Título: Somos fantasmas con cutis tieso que no sabemos decir ni mú Autora: María Bueno Editorial: Terra Ignota Fecha de Publicación: 2026 Páginas: 146 Idioma: Castellano – Bubi ¿Dónde se puede conseguir? En estos momentos el libro está en preventa a través de la autora en (mbuecastellano@gmail.com). A partir de junio lo podréis encontrar en la web de la editorial. Precio: 15 €.
Arte de la poesía oral e improvisada del entorno rural de Granada. ↩︎