4 Mujeres artistas del Renacimiento: Nelli, Anguissola, Fontana y De Rossi

Hay nombres que parecen inseparables del Renacimiento. Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano. Sus obras han atravesado siglos y continúan ocupando un lugar central en los libros de arte y en los grandes museos. Pero no eran los únicos creadores de su época. Entre los artistas que trabajaron en ese periodo también hubo mujeres que pintaron, esculpieron y recibieron encargos, aunque sus trayectorias estuvieron marcadas por unas circunstancias muy diferentes.

Para ellas, desarrollar una carrera artística no era sencillo. Las que consiguieron hacerlo solían contar con circunstancias excepcionales: pertenecían a familias de artistas, procedían de familias nobles que les proporcionaban una educación poco habitual para una mujer de su tiempo o encontraban en los conventos un espacio desde el que aprender y trabajar.

Philip Galle: A Painter’s Workshop, 1595

Esta realidad y las historias de muchas de estas mujeres han sido recuperadas en publicaciones recientes. Entre ellas se encuentra Mujeres silenciadas en el Renacimiento. Las artes, las ciencias y las primeras feministas, de Sandra Ferrer, un libro que reúne las historias de mujeres que destacaron en distintos ámbitos de la cultura renacentista y ayuda a entender el contexto en el que desarrollaron sus vidas y sus carreras.

A lo largo de este artículo nos acercamos a cuatro de estas mujeres, cuyas trayectorias muestran las distintas formas en las que una artista podía abrirse camino en el Renacimiento: Sofonisba Anguissola, que llegó a la corte española de Felipe II y desarrolló una reconocida carrera como retratista; Lavinia Fontana, que consiguió convertir la pintura en una profesión; Plautilla Nelli, que trabajó en Florencia desde un convento dominico; y Properzia de’ Rossi, que destacó como escultora en Bolonia.

Plautilla Nelli, la monja que pintaba enormes escenas religiosas

Nacida en Florencia, Plautilla Nelli ingresó en un convento dominico y desarrolló allí su carrera artística. Su condición de religiosa no impidió que recibiera encargos ni que alcanzara cierta notoriedad en la Florencia del siglo XVI.

Nelli es especialmente interesante porque demuestra que el convento podía convertirse también en un espacio de producción artística femenina. Su obra más ambiciosa es una monumental Última Cena, de más de seis metros de longitud, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta las dificultades que tenían las mujeres para acceder a los grandes formatos y a determinados encargos.

Su nombre tampoco era completamente desconocido en su época. Giorgio Vasari la incluyó entre las mujeres artistas que mencionó en sus Vidas, publicadas en su segunda edición de 1568.

A pesar de todo, su obra cayó en el olvido durante siglos y no fue hasta mucho más recientemente cuando su figura comenzó a recuperar el lugar que merece dentro de la historia del arte.

Uno de los libros fundamentales para acercarse a su trayectoria es Plautilla Nelli (1524–1588): The Painter-Prioress of Renaissance Florence, editado por Jonathan K. Nelson. Publicado en 2008, el volumen reúne diferentes estudios sobre su vida y su obra, su relación con el convento y la tradición artística florentina, además de analizar algunas de sus principales pinturas.

Título: Plautilla Nelli (1524–1588): The Painter-Prioress of Renaissance Florence
Editor: Jonathan K. Nelson
Editorial: Syracuse University in Florence
Año de publicación: 2008
Páginas: 210

Sofonisba Anguissola, una artista en la corte de Felipe II

Si hay una figura imprescindible para hablar de mujeres artistas del Renacimiento, es Sofonisba Anguissola. Nacida en Cremona hacia 1530, procedía de una familia noble que fomentó la educación artística de sus hijas. Sofonisba destacó desde muy joven por sus retratos y consiguió algo extraordinariamente poco habitual para una mujer de su época: construir una reputación internacional como artista.

Su carrera la llevó hasta la corte española de Felipe II, donde trabajó como dama de compañía de Isabel de Valois y desarrolló también su actividad como retratista. Allí realizó retratos de miembros de la familia real y entró en contacto con uno de los ambientes culturales más importantes de la Europa del siglo XVI.

Pero hay algo especialmente interesante en su trayectoria: Sofonisba supo convertir las limitaciones que tenía como mujer en parte de su propia identidad artística. El autorretrato, por ejemplo, se convirtió en una herramienta para presentarse como mujer culta, virtuosa y artista.

Sus retratos se caracterizan por una enorme atención a los gestos y las expresiones, alejándose en ocasiones de la solemnidad habitual de los retratos cortesanos. En ellos encontramos una mirada especialmente atenta a la personalidad de quienes posaban ante ella.

Su reconocimiento no fue únicamente posterior. Ya en vida recibió elogios y mantuvo contacto con algunos de los grandes artistas y personajes intelectuales de su tiempo. Giorgio Vasari también destacó su talento en sus Vidas.

Hoy sabemos mucho más sobre ella gracias a los estudios y exposiciones que han permitido revisar su producción y su posición dentro de la pintura del siglo XVI. El Museo del Prado dedicó en 2019 una exposición a su figura junto a la de Lavinia Fontana.

Para acercarse a su trayectoria, uno de los libros en español dedicados a la artista es Sofonisba Anguissola: Pintora (c. 1535-1625), de Bea Porquerés Giménez, publicado por Archivos Vola en 2018. Una monografía que permite conocer su vida y su obra y acercarse a la trayectoria de una de las artistas más destacadas del Renacimiento.

Título: Sofonisba Anguissola: pintora (c.1535-1625)
Autor: Bea Porqueres
Editorial: Archivos Vola
Año de publicación: 2018
Páginas: 128
Precio: 11€

Lavinia Fontana: vivir de la pintura

El caso de Lavinia Fontana (1552-1614) resulta más revelador. Nacida en Bolonia e hija del pintor Prospero Fontana, Lavinia aprendió en el taller familiar y consiguió desarrollar una carrera profesional propia. A diferencia de muchas mujeres artistas de su época, no se limitó a pintar dentro del ámbito familiar, sino que consiguió convertir la pintura en su profesión.

Realizó retratos, pinturas religiosas y escenas mitológicas, y recibió encargos tanto de clientes privados como de instituciones. Su carrera llegó hasta Roma, donde se trasladó con su familia y trabajó para importantes círculos vinculados a la corte papal.

Su producción demuestra también que las mujeres no estuvieron limitadas únicamente a los pequeños retratos o a las imágenes religiosas. Fontana abordó composiciones complejas y temas mitológicos que requerían un conocimiento artístico considerable. Su obra incluye además algunos desnudos femeninos, un tipo de representación especialmente poco habitual entre las artistas de su época.

En 2019, el Museo del Prado reunió su obra con la de Sofonisba Anguissola en Historia de dos pintoras, una exposición que permitió comparar dos trayectorias diferentes y dos maneras de abrirse camino como mujer artista en la Italia del siglo XVI.

Para acercarse a su trayectoria, uno de los libros dedicados a la artista es Lavinia Fontana, pintora (1552-1614), de Romeo Galli, publicado por Vola Archivos. El libro, en español y dedicado íntegramente a la artista, permite conocer su trayectoria y recuperar la figura de una pintora que consiguió convertir el arte en una verdadera profesión.

Título: Lavinia Fontana: pintora (c.1552-1614)
Autor: Romeo Galli
Editorial: Archivos Vola
Año de publicación: 2019
Páginas: 72
Precio: 8€

Properzia de’ Rossi, una escultora en un mundo de hombres

Properzia de’ Rossi, nacida en Bolonia hacia 1490, fue escultora y constituye una excepción todavía más llamativa. En una época en la que la escultura profesional estaba monopolizada por los hombres, consiguió abrirse camino y recibir encargos para importantes proyectos de su ciudad.

Su trabajo para la basílica de San Petronio de Bolonia es especialmente significativo. Allí realizó varios relieves y esculturas, demostrando que una mujer podía participar también en proyectos de gran relevancia dentro del ámbito de la escultura monumental. Los documentos conservados, además, permiten confirmar su actividad profesional y los pagos que recibió por su trabajo.

Su presencia en las Vidas de Giorgio Vasari es igualmente significativa. Properzia fue la única mujer escultora a la que dedicó una biografía en su obra, aunque su relato mezcla el reconocimiento de su talento con referencias a su carácter y a su vida personal.

Y aquí encontramos un problema recurrente en la historia de estas artistas. Cuando Vasari habla de una mujer, su relato no siempre se centra exclusivamente en su capacidad profesional. La vida personal, el carácter o determinadas particularidades de su condición femenina adquieren un protagonismo que rara vez encontramos de la misma manera en las biografías de los hombres.

En el caso de Properzia, esta mirada ha condicionado durante siglos la imagen que tenemos de ella. Separar los datos documentados de los elementos más legendarios del relato de Vasari permite recuperar a una artista que no fue únicamente una excepción, sino una profesional capaz de trabajar en uno de los campos artísticos más difíciles para una mujer de su tiempo.

Si quieres indagar sobre su figura os recomendamos una de las monografías dedicadas a la artista: Properzia de’ Rossi: una scultrice a Bologna nell’età di Carlo V, de Vera Fortunati e Irene Graziani, publicado en 2008. El libro analiza la figura y la obra de Properzia dentro del contexto artístico de la Bolonia del siglo XVI y permite conocer mejor la trayectoria de una de las pocas mujeres escultoras de su tiempo.

Título: Properzia de’ Rossi: una scultrice a Bologna nell’età di Carlo V
Autor: Vera Fortunati e Irene Graziani
Editorial: Compositori
Año de publicación: 2008
Páginas: 128

Otros libros mencionados:

Título: Mujeres silenciadas en el Renacimiento 2: Las artes, las ciencias y las primeras feministas.
Autor: Sandra Ferrer
Editorial: Punto de Vista Editores
Año de publicación: 2025
Páginas: 270
Precio: 20,80€

Título: Las Vidas de los más excelentes arquitectors, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos.
Autor: Giorgio Vasari
Editorial: Catedra
Año de publicación: 2011
Páginas: 872
Precio: 44,50€

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