Todo Robin Gunningham

El ensayo de Carol Diehl, “Todo Banksy”, en realidad debería llamarse “Todo Robin Gunningham”, ya que fue un detective privado español quien dio la
exclusiva mundial sobre la verdadera identidad que se escondía detrás del grafitero.

Al leer la obra de Carol Diehl, parece que estamos ante un prodigio que la naturaleza humana no alcanza a comprender y que la obra de Robin Gunningham ocurre una vez cada cien años. Nada más lejos de la realidad y de todo lo que representa su obra.

Comprendo que realizar un trabajo monográfico en forma de ensayo es una labor compleja y que requiere una documentación rigurosa. Sin embargo, cuando ese escrito está cargado de una intencionalidad que hace que el texto sobre la obra de Robin Gunningham adquiera elementos propios de un artista que lucha por los derechos humanos y pone sobre la mesa las injusticias sociales que acontecen en todo el mundo, el resultado puede quedar estupendo sobre el papel, pero se convierte en una falacia conceptual cuando el artista Robin Gunningham se beneficia de aquello que critica mediante esa transacción millonaria llamada capitalismo o mercado inmobiliario.

La escritora Carol Diehl dice que Robin Gunningham es el artista más famoso del mundo. Hasta aquí estamos de acuerdo, pero el hecho de ser famoso no implica necesariamente excelencia. La obra de Robin Gunningham es infantil y panfletaria, sin espacio para una tercera lectura, y es como McDonald’s, pero en el sector del arte contemporáneo. Es un producto procedente de la industria anglosajona, que ha sabido capitalizarlo y convertirlo en un objeto de consumo de masas. Más allá de todo ello, se queda en un intento de sincronizar la obra de Robin Gunningham con ejercicios más complejos de lo que realmente recoge.

En todos los sectores hay un Robin Gunningham, y la población, en general, merece un icono cuyo procesamiento permita que el mensaje entre emisor y receptor tenga la misma inmediatez que el de quien ve una serie de Netflix. Si Robin Gunningham hubiese nacido en España, Italia o Portugal, sería un creador local. Este hecho es importante destacarlo porque quien dispone de una economía más sólida tiene más recursos para poner en órbita a sus artistas. Los anglosajones aún siguen siendo los terratenientes de la propaganda y del consumo de masas.

Es importante entender que, cuanto mayor es el producto interior bruto de un país, más artistas reconocidos tiene en el circuito internacional. Hay una excepción en este caso, en términos geopolíticos, y se llama China. China es la segunda economía mundial y no ha conseguido trasladar su producción cultural al resto del mundo, algo que Estados Unidos sí ha logrado al fomentar, durante estos últimos años, lo que procede de Corea del Sur.

La obra “Todo Banksy” está dirigida a los amantes de este creador, sin aportar muchos más datos ni logros de los que ya conocemos de Robin Gunningham.

Título: Todo Banksy
Autor: Carol Diehl
Editorial: Cátedra
Año de publicación: 2022
Páginas: 228
Precio: 26,95€

Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio