La Biblioteca y el Archivo del Museo del Prado: la memoria documental de una colección

En el Casón del Buen Retiro, uno de los edificios vinculados a la historia del antiguo Palacio del Buen Retiro, se encuentran la Biblioteca y el Archivo del Museo Nacional del Prado. Ambos forman parte del área de Biblioteca, Documentación y Archivo del museo y constituyen dos herramientas fundamentales para el estudio de sus colecciones y de la historia de la propia institución.

Biblioteca y Archivo conservan materiales de naturaleza diferente. La primera reúne fundamentalmente publicaciones y patrimonio bibliográfico especializado en historia del arte; el segundo conserva la documentación generada y recibida por el museo a lo largo de su historia, además de otros fondos documentales incorporados posteriormente. Juntos permiten acercarse a las obras del Prado desde dos perspectivas complementarias: a través de los libros y publicaciones que han construido el conocimiento sobre ellas y mediante los documentos que permiten reconstruir su historia.

Museo del Prado – Casón del Buen Retiro. Fotografía de Javier Perez Montes

Una biblioteca especializada en arte

La Biblioteca del Museo del Prado está especializada en las artes plásticas europeas desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Su desarrollo está estrechamente relacionado con las propias colecciones del museo y con la necesidad de disponer de bibliografía especializada para su estudio.

Su colección reúne alrededor de 100.000 libros, además de casi 1.500 títulos de revistas. A estos fondos se suman catálogos de subastas, materiales audiovisuales, recursos electrónicos especializados, carteles y folletos. La amplitud de la colección permite abordar cuestiones relacionadas con artistas, escuelas, técnicas, iconografía, coleccionismo, museología e historia de las propias obras.

Pero junto a la bibliografía contemporánea existe otro conjunto de especial interés: el fondo antiguo.

La Biblioteca conserva alrededor de 7.000 volúmenes anteriores a 1910, entre impresos y manuscritos. Entre ellos se encuentran tratados de pintura y arquitectura, libros de fiestas, cartillas de dibujo y obras relacionadas con la iconografía, los emblemas, la anatomía y la fisiognomía. El museo destaca además la rareza de algunos de estos ejemplares.

Estos libros son fuentes para estudiar la cultura artística de las distintas épocas. Un tratado de pintura permite acercarse a la teoría y a la práctica artística; una cartilla de dibujo, a los métodos de aprendizaje; un libro de iconografía, a las fuentes utilizadas para interpretar y representar determinados temas. El interés de la colección reside, por tanto, no solo en conservar libros antiguos, sino en preservar parte de las fuentes que permiten comprender cómo se produjo y transmitió el conocimiento artístico.

La colección continúa además incorporando nuevos materiales mediante adquisiciones y donaciones, de manera que la Biblioteca mantiene una relación activa con la investigación contemporánea.

La Sala de lectura Luca Giordano

La consulta presencial de los fondos se realiza en la Sala de lectura Luca Giordano, situada en el Casón del Buen Retiro, bajo la bóveda decorada por el pintor italiano Luca Giordano hacia 1697. La sala dispone de puestos de lectura y de una biblioteca de referencia, y permite acceder a los catálogos y recursos especializados del museo.

Los fondos conservados en los depósitos se solicitan para su consulta y no son objeto de préstamo domiciliario. En el caso de los materiales antiguos y especiales existen condiciones específicas destinadas a garantizar su conservación.

Estas normas no son un aspecto secundario. Una parte de los fondos de la Biblioteca tiene un valor histórico y material que exige limitar su manipulación. Cuando existe una reproducción digital disponible, su consulta puede evitar la manipulación innecesaria del original.

Una biblioteca que también puede consultarse desde casa

La digitalización ha ampliado considerablemente las posibilidades de acceso a la colección bibliográfica.

El Museo del Prado cuenta con una Biblioteca Digital destinada a facilitar la consulta de una parte de sus fondos y de fuentes fundamentales para el estudio de sus colecciones. Entre los materiales digitalizados se encuentran antiguos catálogos de las obras del museo, además de libros y revistas pertenecientes a su fondo histórico.

La Biblioteca Digital permite así consultar desde cualquier lugar materiales que, por su antigüedad o características físicas, requieren condiciones especiales cuando se manejan en formato original. Es una herramienta especialmente útil para localizar fuentes antiguas, comparar ediciones y acceder a publicaciones que forman parte de la historia de la propia colección.

La digitalización no sustituye al fondo físico. Lo amplía: permite que una parte de los materiales pueda ser estudiada sin necesidad de desplazarse hasta Madrid y, al mismo tiempo, contribuye a preservar los originales reduciendo su manipulación.

El Archivo: documentos para reconstruir la historia del Prado

Si la Biblioteca conserva buena parte de las fuentes publicadas relacionadas con el arte, el Archivo conserva la documentación generada por la propia institución y otros fondos documentales que han llegado a ella. Los documentos más antiguos conservados por el Archivo del Museo del Prado datan de 1816, tres años antes de la apertura del museo en 1819. Entre ellos se encuentra documentación relacionada con el origen de la colección, los cuadros destinados al nuevo museo y la organización inicial de la institución.

A partir de entonces, la documentación crece paralelamente a la historia del Prado. Las diferentes direcciones, la incorporación de nuevas obras, las adquisiciones, donaciones y legados, las restauraciones, las exposiciones y las transformaciones de las instalaciones fueron dejando una huella documental.

Entre las principales series del Archivo se encuentran la correspondencia de los directores, la documentación sobre adquisiciones, donaciones y legados, restauraciones y museografía. Son materiales que permiten estudiar cómo se formaron y transformaron las colecciones y cómo evolucionó el propio museo.

El fondo del Museo Nacional del Prado es el más voluminoso del Archivo. El museo señala actualmente que reúne más de 5.200 unidades de instalación y cuenta con alrededor de 17.000 registros digitalizados accesibles a través de sus recursos documentales. Estas cifras deben entenderse como datos de un fondo en proceso permanente de descripción y digitalización, no como una colección cerrada.

La documentación de otros museos

El Archivo del Prado no conserva únicamente documentación producida por el propio museo.

Entre sus fondos se encuentra documentación relacionada con el Museo Nacional de Pinturas, conocido como Museo de la Trinidad, creado en el contexto de la desamortización eclesiástica y desaparecido en 1872, cuando sus colecciones fueron incorporadas al Prado.

También conserva una parte de la documentación del Museo de Arte Moderno, creado en 1894 y cuya colección terminó vinculándose al Prado. Estos documentos permiten estudiar cuestiones relacionadas con la dirección, el patronato, los depósitos, las adquisiciones, el personal y la evolución de sus colecciones.

La presencia de estos fondos convierte al Archivo en una fuente que permite seguir la historia de distintas instituciones museísticas y comprender cómo determinadas colecciones terminaron formando parte del patrimonio del Prado.

Los archivos personales

Una de las facetas más interesantes del Archivo son sus fondos personales. Son documentos procedentes de figuras relacionadas con la cultura artística española y con la propia historia del museo. Entre ellos destaca el archivo de la familia Madrazo, estrechamente vinculada a la vida artística española del siglo XIX y a la historia del Prado.

José de Madrazo y Federico de Madrazo fueron directores del museo. La documentación conservada incluye materiales personales y profesionales, agendas y diarios, fotografías familiares, inventarios de cuadros, documentación relacionada con herencias y particiones de bienes, correspondencia y un importante epistolario. La correspondencia resulta especialmente valiosa porque permite reconstruir las relaciones que mantenían los Madrazo con artistas, escritores, políticos, coleccionistas, marchantes, directores de museos, diplomáticos, historiadores y arqueólogos. Un archivo personal se convierte así en una fuente que permite estudiar no solo a una familia, sino también las redes culturales de una época.

Otro fondo destacado es el de Valentín Carderera y Solano, pintor, escritor, arqueólogo y coleccionista del siglo XIX. El Archivo conserva documentación relacionada con su vida y actividad profesional, inventarios, documentación sobre su biblioteca y parte de su correspondencia. En estos fondos personales la historia del arte aparece a través de documentos que no fueron necesariamente creados para convertirse en patrimonio. Cartas, agendas, inventarios o documentos privados adquieren ese valor con el paso del tiempo porque permiten reconstruir trayectorias personales y relaciones profesionales que difícilmente podrían conocerse a través de las obras expuestas en un museo.

Los documentos efímeros

El Archivo conserva también materiales cuya función original era, precisamente, desaparecer con el tiempo. Es el caso de Prado Efímero, una colección de materiales en papel relacionados con la vida cotidiana del museo, entre ellos entradas, invitaciones y sellos. Su interés reside en esa condición. Una entrada o una invitación no suele tener la consideración de documento histórico cuando se utiliza, pero puede convertirse en una fuente para reconstruir la actividad de una institución décadas después.

El Archivo conserva además un fondo sonoro relacionado con las noticias sobre el Museo del Prado aparecidas en la prensa entre 1980 y 2005. Son materiales que amplían la idea de lo que puede ser un archivo. La memoria de una institución no se encuentra únicamente en sus grandes expedientes o en los documentos administrativos: también puede quedar registrada en objetos aparentemente menores.

El Archivo Digital

El Prado ha desarrollado un proyecto de descripción y digitalización de sus fondos archivísticos para facilitar el acceso a esta documentación. El objetivo es especialmente relevante en un archivo de estas características: describir los documentos permite localizarlos y establecer relaciones entre diferentes series y expedientes; digitalizarlos permite consultar directamente una parte de ellos sin necesidad de manipular los originales.

Entre los materiales que el museo ha puesto a disposición de los investigadores se encuentran documentos relacionados con la organización del Prado durante el siglo XIX, documentación sobre figuras vinculadas a la institución y fondos personales de los Madrazo y de Valentín Carderera.

El Archivo Digital convierte una parte de la documentación histórica del museo en una fuente accesible desde fuera de sus instalaciones. Para el investigador, esto significa poder realizar una primera aproximación documental desde cualquier lugar y determinar qué materiales pueden requerir posteriormente una consulta presencial.

¿Quién puede consultar la Biblioteca y el Archivo?

La Biblioteca y el Archivo del Museo del Prado son accesibles a la consulta, aunque sus fondos están destinados principalmente a la investigación especializada. El Museo establece que los investigadores de Historia del Arte y de las colecciones del Prado tienen prioridad de uso, pero esto no significa que el acceso esté limitado exclusivamente a investigadores profesionales.

La consulta presencial permite acceder a los fondos que no están disponibles en formato digital. Para hacerlo, es necesario acudir al Casón del Buen Retiro, identificarse y realizar la consulta en la Sala de lectura Luca Giordano. Los libros y documentos que se encuentran en los depósitos deben solicitarse al personal de la Biblioteca o del Archivo, que puede orientar al usuario sobre los fondos disponibles y las condiciones de consulta.

Por tanto, un estudiante, un investigador independiente, un historiador del arte o cualquier persona que necesite consultar estos fondos puede solicitar su acceso, siempre que respete las condiciones establecidas por el Museo y que los materiales que quiera consultar estén disponibles para ello. La prioridad para los investigadores especializados responde a la función principal de estos espacios: son centros destinados al estudio de la historia del arte y de las colecciones del Prado.

Como hemos comentado antes, hay una segunda vía de acceso que no requiere desplazarse hasta Madrid. Una parte de los fondos de la Biblioteca y del Archivo ha sido digitalizada y puede consultarse a través de los recursos digitales del Museo. En estos casos, cualquier persona puede acceder a los documentos disponibles online, sin necesidad de ser investigador ni de acudir físicamente al Casón del Buen Retiro.

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