“El regreso del hijo pródigo: Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt”, obra del teólogo cristiano Henri J.M. Nouwen, es uno de los ensayos más profundos y genuinos que combina, de manera inédita, la espiritualidad, el arte y la existencia humana desde la interrogante y el encuentro. Como tengo principio de hipertimesia, recuerdo haberme topado con este ensayo el 20 de agosto de 2006. Esta obra aborda la crisis espiritual, el vacío del hombre occidental, el sinsentido existencial y cómo el contacto con una obra artística transforma todo ese proceso hacia un camino repleto de esperanza y amor.
Durante la década de 1980, Henri J.M. Nouwen se encontraba desorientado, abatido y sin referentes a los que seguir. A pesar de ser un profesor reconocido en las universidades de Yale y Harvard, Nouwen sentía que su vida transcurría bajo una rutina dominada por acciones automáticas que solo llenaban su espacio con cifras y resultados. Pero en 1983 se topó con el cartel de una obra de arte en Holanda que le causó un gran impacto, lo que le motivó a realizar un viaje a la Unión Soviética en 1986 al Museo del Hermitage en Leningrado, donde se encuentra la pieza que transformaría su existencia para siempre: “El regreso del hijo pródigo”. Henri J.M. Nouwen pasó varios días contemplando la obra sin prestar atención a otras exhibiciones ni a los visitantes que recorrían el museo. Esta pintura se convirtió en una catarsis espiritual para él, ya que la parábola representada, vinculada a su situación personal, le brindaba respuestas que cuestionaban cada decisión posterior a su lectura de esta creación artística. Cada parte del cuadro fue analizada, pues al permanecer varios días frente a la pintura, la estudiaba detalladamente, lo que le permitió descubrir paralelismos con distintas facetas de su vida.
“El regreso del hijo pródigo” no simboliza literalmente el retorno de otra persona en la vida de Henri J.M. Nouwen, sino que representa su vuelta a dialogar con su esencia y escuchar su corazón. El autor utiliza la analogía del regreso del hijo menor como un acto constante de amor, donde las manos del padre, una femenina y otra masculina, personifican la figura paterna y materna que no juzgan, sino que reciben el retorno con amor puro y dignidad. Este ensayo fue publicado en 1992, y es uno de los textos más sinceros que he encontrado a lo largo de mi trayectoria profesional. Es una oda a la ecuanimidad, donde el individuo, por propia voluntad, remite y abraza su naturaleza, su ser, lo que simboliza el reencuentro místico con su alma y el regreso a un Dios Padre que acoge sin condiciones.

Título: El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt.
Autor: Henri J.M. Nouwen
Editorial: PPC EDITORIAL
Año de publicación: 2005
Páginas: 162
Precio: 16,95€
