Como el prospecto de un caramelo

No creo que exista un crítico de arte que ejerza el autosabotaje narrativo tal y como lo hace Fernando Castro Flórez en cada uno de sus ensayos presentados a lo largo de su carrera profesional. Fernando Castro Flórez, como orador en YouTube, lo hace relativamente bien; pero, ahora bien, si uno se pone a leer un ensayo como “Mierda y Catástrofe”, publicado en 2014, aparte de ser una labor aburrida y olvidable que no se retiene en la asamblea de emociones, es como coger el prospecto de un caramelo y saber que no debes dárselo a un niño para evitar que se atragante y fallezca. Pero lo único que ha fallecido aquí es el ensayo “Mierda y Catástrofe” desde que salió publicado. ¿Algunos de los lectores amantes del arte contemporáneo han oído hablar de esta obra en pleno año 2026? ¿Está considerada un libro de referencia en alguna de las universidades de arte más importantes del mundo? ¿Los docentes la tienen como lectura obligatoria para sus alumnos en la actualidad? La respuesta es no, no y no. Tal como nació, la obra que se publicó en 2014 ahí se quedó, sin más recorrido, por su irrelevancia en cuanto al contenido.

Fernando Castro Flórez tiene como modus operandi el sarcasmo, algo que me parece bien porque en la vida hay que tener sentido del humor, pero en su caso, cuando lo hace con “Mierda y Catástrofe”, el único que aplaude y se ríe de sus ocurrencias es él mismo. No todo lo leído en “Mierda y Catástrofe” es frío, mecánico y cerebral, como si fuera un tacómetro de un conductor de camiones; sino que Fernando Castro Flórez utiliza bibliografías hasta el hartazgo, lo que viene siendo “argumentos de autoridad”, procesos cognitivos que han sido elaborados por otros pensadores ilustres para darle más empaque a su obra, pero que es algo que hemos escuchado una y otra vez sin que exista un solo dato que sea cosecha propia del autor, como le pasa al 90 por ciento de los críticos de arte.

Si nos hacemos una serie de preguntas, como he hecho anteriormente sobre Fernando Castro Flórez y su ensayo “Mierda y Catástrofe”, todos sabemos las respuestas, pero es importante formularlas para seguir poniendo el ensayo “Mierda y Catástrofe” en su contexto. ¿Ha creado Fernando Castro Flórez un nuevo postulado filosófico que sea objeto de análisis por escuelas de todo el planeta, como le ocurre al español Antonio Escohotado o al surcoreano Byung-Chul Han? ¿Ha creado un solo marco teórico en alguna disciplina del arte contemporáneo que sirva como ejercicio curatorial en museos institucionales? ¿Ha conseguido que un solo artista español, de los que son sus amigos, exponga, por poner un ejemplo, en el MoMA de Nueva York? La respuesta es no, no y no.

Y continuando con una serie de preguntas, como ¿qué queda realmente de un ensayo cuando le quitas las palabras de otros? o ¿cuántas páginas de bibliografía acumulada hacen falta para camuflar la falta de una idea original?, el envoltorio se deshace por completo. «Mierda y Catástrofe» termina siendo exactamente eso: un dulce amargo que prometía sacudir los cimientos del arte y terminó, por puro empacho retórico, ahogado en su propia envoltura.

Por cierto, existe vida aparte de Žižek.

Título: Mierda y catástrofe
Autor: Fernando Castro Flórez
Editorial: Fórcola Ediciones
Año de publicación: 2015
Páginas: 304
Precio: 23,50€

Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio