De cada cien libros que se publican relacionados con el arte, independientemente del periodo que aborden, cien quedarán descatalogados por su intrascendencia. Escribir sobre arte y hacerlo con vocación no es suficiente para que una obra permanezca en la memoria de los lectores.
La última joya de la corona —o de la república: «¡Aquí se reparte igual; hay para todos!»— es la obra “Vivir el arte”, de Bev Speight. Al buscar información en internet sobre la autora, descubro que es diseñadora gráfica, ilustradora y docente de arte residente en Londres. Su trayectoria en el ámbito artístico se ha formalizado mediante la publicación de varias obras en las que entrelaza la creatividad con un carácter pedagógico dirigido a los lectores de sus libros, con el fin de ayudarles a desbloquearse y a crear obras de arte basándose en sus consejos.
Sin embargo, las buenas intenciones, como las de la autora Bev Speight, no siempre están acompañadas de buenos resultados, como demuestra “Vivir el arte”. Muchas personas me dicen que siempre juzgo con severidad cualquier ensayo, exposición de arte o concepto que se presenta. Yo respondo que esa dureza dialéctica es necesaria si queremos que el arte, en cualquiera de sus expresiones, mantenga el rigor y no se convierta en una pantomima, tal y como está sucediendo en la actualidad.
Galerías de arte que cierran, ferias expositivas sin público asistente, creadores que viven más de sus declaraciones absurdas en la prensa que del contenido de su obra… Y sí, es necesario poner cada cosa en su sitio. El arte debe ser exigente consigo mismo, sin paliativos.
Cuando uno lee la obra “Vivir el arte”, de Bev Speight, y esta le transmite que toda persona lleva un creador dentro, me van a disculpar, pero eso no es real. No se pueden mezclar la artesanía, las ocurrencias o los soportes estéticos con los ejercicios conceptuales que tienen un recorrido de estudio y una complejidad propios, ni situarlos a todos en el mismo plano. Y esto es algo que lleva tiempo sucediendo.
Lo que propone a sus lectores la autora Bev Speight es adecuado para exponerlo en el centro cultural de una localidad pequeña, pero sin que esa persona crea por un momento que lo que ha creado es una pieza de arte. A lo largo de la obra, la autora propone que cualquier persona puede hacer una obra con objetos rudimentarios que todos tenemos a mano y que esta posea una carga conceptual.
Como decía antes, todos merecen crear algo en su vida, ya sea porque resulta terapéutico o porque ayuda a la persona a sanar algún trauma no superado. Pero no se debe hacer creer a nadie que, por utilizar un material y darle forma —que no fondo—, su proyecto artesanal está destinado a exponerse en el MoMA de Nueva York.

Título: Vivir el arte. Crea obras asombrosas y desbloquea tu creatividad
Autor: Bev Speight
Editorial: Promopress
Año de publicación: 2018
Páginas: 191
Precio: 16€


