La Biblioteca Joaquim Folch i Torres del MNAC: la memoria bibliográfica del arte

En el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en Barcelona, se encuentra la Biblioteca Joaquim Folch i Torres, especializada en historia del arte y vinculada desde sus orígenes a las colecciones del museo. Con más de un siglo de historia, sus fondos reúnen libros, revistas, manuscritos y otros materiales que permiten acercarse al arte desde una perspectiva diferente a la de las obras expuestas en las salas del museo.

La biblioteca ha ido creciendo a lo largo de los años gracias a adquisiciones, donaciones y a la incorporación de bibliotecas particulares. Hoy conserva más de 150.000 volúmenes y alrededor de 4.000 títulos de revistas de arte y humanidades, además de fondos antiguos y materiales de especial interés bibliográfico.

Museo Nacional de arte de Cataluña. Fotografía de Alberto-g-rovi

Una biblioteca con más de cien años de historia

El origen de la biblioteca se encuentra en la recopilación de libros realizada durante las tareas de preparación de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. A este primer núcleo se incorporaron posteriormente fondos procedentes de bibliotecas particulares, entre ellas las de Martorell Penya, Pellicer, Vidal i Quadras, Riquer, Cabot y Esteva Nadal. La biblioteca quedó vinculada desde sus comienzos a las primeras infraestructuras museísticas que se desarrollaron en la Ciudadela.

En 1907, con la constitución de la Junta de Museos de Barcelona, se creó una Comisión Especial de la Biblioteca. Josep Puig i Cadafalch tuvo un papel destacado en su organización y aplicó desde el principio criterios internacionales de clasificación de los fondos. Joaquim Folch i Torres se incorporó posteriormente como bibliotecario de la Junta de Museos, tras ganar en 1913 el concurso para ocupar la plaza.

Durante las primeras décadas del siglo XX la biblioteca recibió importantes fondos. En 1914 ingresó la Biblioteca Vidal i Quadras, formada por 700 volúmenes de numismática; en 1921 se adquirió parte de la biblioteca de Alexandre de Riquer y en 1931 llegó la donación de Eduard Toda. Estos ingresos contribuyeron al crecimiento de una colección vinculada desde sus orígenes al estudio y documentación del patrimonio artístico.

La historia de la biblioteca también está marcada por sus desplazamientos. En 1933 se trasladó al Pueblo Español, a los espacios creados en torno a la Exposición Internacional de 1929. En 1936, durante la Guerra Civil, viajó a Olot junto con parte del patrimonio artístico y documental, donde permaneció hasta 1939. En 1944 regresó a la Ciudadela como Biblioteca de los Museos de Arte de Barcelona.

Durante las décadas siguientes continuó ampliando sus fondos. Entre 1944 y 1986, bajo la dirección de los Museos de Arte de Barcelona, las adquisiciones impulsaron el crecimiento de la colección, que pasó de unos 8.000 a unos 80.000 ejemplares. En 1990 la biblioteca se integró en el nuevo proyecto del Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Desde el 30 de septiembre de 2013 lleva el nombre de Joaquim Folch i Torres, coincidiendo con el cincuentenario de su fallecimiento. Folch i Torres fue historiador, escritor, crítico de arte y museólogo, y ejerció como director general de los Museos de Arte de Barcelona entre 1920 y 1926 y entre 1930 y 1939.

Una colección especializada en arte

La colección de la Biblioteca está formada principalmente por monografías y catálogos de arte, además de revistas y otros materiales relacionados con la historia de Cataluña y España. Su especialización está estrechamente vinculada al estudio de la historia del arte y a las colecciones del Museu Nacional.

Entre sus fondos destaca una sección de reserva que conserva materiales de especial valor histórico y bibliográfico, entre ellos manuscritos, incunables, obras editadas hasta 1850 y ediciones de bibliófilo.

La colección permite estudiar diferentes períodos, artistas y disciplinas de la historia del arte. Los libros y catálogos documentan artistas, exposiciones, colecciones y movimientos artísticos, mientras que las publicaciones periódicas permiten seguir la evolución de las ideas y debates relacionados con el arte a lo largo del tiempo.

Las revistas tienen además un interés particular. Durante décadas fueron uno de los principales medios para difundir imágenes, críticas y novedades artísticas. Su conservación permite estudiar no solo la trayectoria de los artistas, sino también la forma en que determinadas obras y movimientos fueron presentados y discutidos en diferentes momentos.

Los libros de los artistas

Una de las características más interesantes de la Biblioteca es la presencia de fondos procedentes de bibliotecas particulares. Estos conjuntos permiten acercarse a los artistas no solo a través de sus propias obras, sino también mediante los libros que reunieron y que formaron parte de su entorno intelectual y visual.

Entre estos fondos destaca el de Alexandre de Riquer. En 1921, la Junta de Museos adquirió parte de su biblioteca, formada por 421 títulos y 689 documentos. La colección refleja los intereses artísticos de Riquer y ha sido considerada una de las vías de penetración del arte prerrafaelita en el modernismo catalán. Entre sus libros se encuentran numerosas obras ilustradas por artistas británicos como Aubrey Beardsley, Robert Anning Bell, Arthur Rackham y Alice B. Woodward. También conserva importantes colecciones de revistas y un ejemplar del Liber Cronicarum de 1493, un incunable publicado en Núremberg.

El Archivo del Museu Nacional

Junto a la Biblioteca, el Museu Nacional cuenta con un Archivo que conserva fondos documentales relacionados con artistas, profesionales, instituciones y actividades vinculadas al patrimonio artístico. Entre sus fondos personales se encuentran los de Joaquim Folch i Torres y Nicolau Raurich, entre otros.

El fondo de Nicolau Raurich contiene escritos del propio artista, correspondencia, recortes de prensa y fotografías. El de Folch i Torres reúne correspondencia, fichas, fotografías y escritos relacionados con la museografía y el arte medieval.

Biblioteca y Archivo cumplen funciones diferentes, pero complementarias. Mientras la primera conserva principalmente publicaciones y patrimonio bibliográfico, el segundo reúne documentos que permiten reconstruir aspectos de la actividad profesional, institucional y personal relacionados con el mundo del arte.

Una biblioteca abierta a los usuarios

La Biblioteca Joaquim Folch i Torres está abierta al público y su acceso es gratuito. Para acceder es necesario acreditarse con DNI o pasaporte. Los documentos disponibles en la sala de lectura pueden consultarse libremente, mientras que los materiales conservados en los depósitos deben solicitarse al personal de la biblioteca.

La sala de lectura cuenta con unos 30.000 volúmenes, entre libros y revistas, además de una sección de referencia especializada en historia del arte. Dispone de 54 puestos de lectura y de recursos informáticos para consultar el catálogo y otras herramientas de investigación.

La Biblioteca ofrece también un servicio gratuito de préstamo. Los usuarios pueden solicitar hasta cinco documentos durante 21 días, aunque algunos materiales, como los fondos reservados y determinadas publicaciones periódicas, están excluidos del préstamo.

Los materiales de los depósitos pueden solicitarse con antelación y quedan disponibles para su consulta en la sala de lectura.

Del libro físico al acceso digital

La Biblioteca también ha trabajado en la informatización y difusión de sus fondos. El Museu Nacional dispone de diferentes recursos digitales, entre ellos guías temáticas y exposiciones virtuales que permiten conocer algunas de sus colecciones sin necesidad de consultar físicamente los ejemplares.

Estos recursos facilitan el acceso a materiales que, por sus características o conservación, no siempre pueden consultarse directamente. La digitalización no sustituye al libro original, pero permite acercarse a su contenido y dar mayor visibilidad a fondos que de otro modo permanecerían menos accesibles.

Iniciativas para acercar sus fondos al público general

La Biblioteca Joaquim Folch i Torres no está dirigida únicamente a investigadores y profesionales del museo. También desarrolla iniciativas para acercar sus fondos y el conocimiento del arte a un público más amplio.

Desde 2021, en colaboración con el Servicio de Bibliotecas Públicas de la Generalitat de Catalunya, organiza dos actividades virtuales: el club de lectura ApassionArt y Fanáticos del Arte, una comunidad para personas interesadas en el arte y el museo.

De esta forma, la Biblioteca combina su función como centro especializado para el estudio de las colecciones del Museu Nacional con actividades que permiten acercar sus recursos y el mundo del arte a nuevos públicos.

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