Es una obra de humor

Leer debe ser una experiencia enriquecedora que lleve a los lectores a una transformación en sus ideas, donde la evolución de un ejercicio conceptual sirva para ampliar horizontes y entender otras realidades que no se encuentran dentro de nuestro ecosistema per se. Pero, lamentablemente, no siempre se cumple esta máxima, y mucho menos con la novela “El maestro del Prado y las pinturas proféticas”, del escritor Javier Sierra.

Os prometo que he hecho un gran esfuerzo por leer esta novela y que, según iba pasando página tras página, me preguntaba: ¿quién puede leer esto en la faz de la Tierra? ¿O el nivel de los lectores es tan irrisorio que consideran esta novela un reto literario? Sigo sin dar crédito a que Javier Sierra haya ganado el Premio Planeta habiendo leído semejante bodrio narrativo. No se lo dieron por esta obra, pero no creo que la diferencia entre otras novelas y “El maestro del Prado y las pinturas proféticas” sea muy grande.

Nos narra la historia real del mismo Javier Sierra, en la que un día se encuentra contemplando una obra del Museo del Prado al lado de un hombre misterioso que, por una serie de causas —digamos del destino—, acaba convirtiéndose, este hombre llamado Fovel, en un mentor para el propio Javier Sierra.

Javier Sierra presenta esta novela como si cada obra que analiza al lado de su mentor fuera un misterio, donde prima más el pensamiento mágico por parte del autor que la idiosincrasia propia de la época. Es un hecho que, en aquella época, mezclaban la teología, la filosofía y la astrología, pero cuando Javier Sierra habla de ello como si estuviera dentro de un film de género fantástico, su credibilidad queda expuesta por su ridiculez ante un lector que o es un iluso o solo consume este tipo de novelas, porque si no, no encuentro otra explicación posible.

Es una obra maniqueísta, simplona, ridícula hasta decir basta, y en la que el arte parece tener una conexión con otros mundos que no se pueden racionalizar desde la palabra. Por otro lado, menciona su encuentro con Lucía Bosé, quien abrió el primer museo de ángeles, para hablar de algunas obras desde el misticismo, lo cual sigue sin funcionar por mucha mitología y giros sobre lo que significaba la obra que el autor pretende dar a entender.

Todo hubiera sido diferente si Javier Sierra hubiera dado un tratamiento histórico al análisis de la obra a lo largo de la novela. Uno de los momentos culminantes es cuando Javier Sierra va a El Escorial para encontrar un manuscrito raro donde, “curiosamente”, aparece otro hombre que lo estaba consultando una semana antes. Por no hablar de un “supuesto” policía del patrimonio español que se acerca a Javier Sierra en mitad de la calle. ¡A Javier Sierra le ocurre de todo! Para decirle que su mentor Fovel es un hombre al que no debe acercarse por sus ideas. El bueno de Javier Sierra mantiene un tono sorpresivo por lo que va descubriendo con su mentor Fovel, ya que a lo largo de la novela está abordando al maestro con preguntas: ¿esto es real? ¿Ocurrió un acontecimiento tal y como usted lo narra? ¿Fue un hecho que ocurrió en aquella época?

Si llevas tiempo sin reírte, entonces este es tu libro.

Título: El maestro del Prado y las pinturas proféticas
Autor: Javier Sierra
Editorial: Planeta
Año de publicación: 2025
Páginas: 336
Precio: 20€

Comparte este artículo

1 comentario en “Es una obra de humor”

  1. David Del Río Tapias

    Tienes mucha razón, es un libro entretenido y muy poco creíble, además de previsible. Lo triste es que triunfa porque el plan de marketing es eficaz, no la literatura en sí misma. Eso aleja a la literatura actual de la producción de incunables como El Quijote o Un Mundo Feliz, por decir dos que conoce todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio