Leer un ensayo sobre arte no suele ser una labor fácil, no porque no se comprenda el contenido de lo que expresa el autor, sino por llevar el formato de la lectura a fundamentos previsibles, aburridos y que no quedan en la asamblea de las emociones para el lector ni se pueden recomendar a otros posibles interesados. Pero este no es el caso; es más, siento que he tenido la fortuna de haber leído un ensayo muy bien explicado, con datos que enriquecen la lectura, que consigue seducir mientras estás disfrutando de una obra excepcional y que sirve de enlace para que otros lectores, en base a tu experiencia gratificante, lo compren para tenerlo como lectura de consulta. Estoy hablando de la obra «50 obras que hicieron tambalear el mundo del arte – ARTE TRANSGRESOR» de la crítica de arte Susie Hodge.
Hay varios puntos que quiero resaltar sobre este trabajo tan maravillosamente trazado en toda su extensión. La crítica de arte Susie Hodge no solamente se dedica a contarte, en una sucesión de obra tras obra, por qué esas piezas de arte son transgresoras, sino que lo que me parece más interesante es el contexto económico, político y, digamos, sociológico de todo lo que conllevó a que cada uno de esos trabajos generara una repulsa generalizada, poniendo en cada uno de los textos analizados, en base a la creación, una sincronicidad prodigiosa. Muchas veces se concibe que el salto cuantitativo y cualitativo que rompe el ecosistema de la obra de un artista es porque ha impuesto un nuevo modelo no académico, pero, al contrario de lo que creemos en términos especulativos, esto ni se corresponde con la aproximación del relato ni tiene una parte mitológica, a pesar de haberse construido en torno al creativo.
De hecho, algo que desconoce la gran mayoría de los que pertenecen al sector del arte es que, en 1841, se produjo un hecho que puede parecer baladí y que, sin embargo, cambiaría la comprensión de lo que conocemos de la historia del arte creando nuevos modelos pictóricos. Estoy hablando de los primeros tubos metálicos plegables que creó el retratista estadounidense John Goffe Rand. Este invento posiblemente sea, entre los más importantes de la historia del arte, lo que posibilitó un cambio en la forma de enfrentarse a un lienzo, por todas las variables que ofrecía hasta ese momento, que eran completamente desconocidas. Gracias a esos tubos de bote plegables metálicos con pintura vinieron Cézanne, Monet, Pissarro y el impresionismo. Es decir, primero se ha necesitado un producto manufacturado de corte artesano para que ese objeto, que se creó primero en un artista estadounidense y luego, en términos industriales y manufacturados por mano de la clase obrera, haya necesitado de un preproyecto antes de la creación. Esto, bien mirado, representa la batalla de la clase trabajadora contra esa elevación del artista que, sin el paso previo, no lo hubiese puesto en marcha por muy “intelectual” que se crea.
Sin entrar en cuestiones sobre el ensayo, que alabo y pongo lo dicho anteriormente, me doy cuenta de que varias de las obras que han sido polémicas muestran la imagen de una mujer y su genitalidad. Es decir, que la mujer ha sido utilizada y sigue siendo utilizada como un mercado de exhibición ante un público puritano para el alcance de la fama del artista en cuestión. En el escrito que ha realizado la autora sobre la obra de Paul Gauguin, y que me ha parecido algo torpe por parte de Susie Hodge, define el trabajo del autor como el de un hombre al que le interesaba lo “exótico”. La palabra “exótico” es un término neocolonial, racista, eurocentrista y que no debe utilizarse bajo ningún concepto. Algo que estoy seguro de que la autora ha hecho sin conocimiento, pero que debe saber que esto no entra dentro de lo woke o de lo conservador como acto de disputa, sino que es un lenguaje que resulta ofensivo, ya que nadie es exótico ni está para entretener el paladar del europeo con el estómago lleno.

Título: Arte Transgresor. 50 obras que hicieron tambalear el mundo del arte
Autor: Susie Hodge
Editorial: BLUME
Año de publicación: 2023
Páginas: 208
Precio: 18,90€
