Cuando pensamos en un museo, solemos pensar en sus salas, sus exposiciones y los objetos que forman parte de sus colecciones. Sin embargo, detrás de esas piezas existe otra capa menos visible: libros, fotografías, correspondencia, inventarios, publicaciones y documentos que permiten estudiarlas, contextualizarlas y reconstruir su historia.
En el Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD), en Madrid, esa documentación se concentra principalmente en dos espacios: su biblioteca y su archivo. Dos recursos destinados a la investigación que permiten acercarse a las artes decorativas desde una perspectiva que va más allá del objeto expuesto.

Una biblioteca especializada desde 1912
La historia de la biblioteca está ligada a la propia historia del museo. Su origen se remonta a 1912, cuando se creó el Museo Nacional de Artes Industriales, y desde entonces fue concebida como una herramienta de trabajo de la institución.
Actualmente reúne más de 20.000 volúmenes, alrededor de 500 títulos de publicaciones periódicas y una amplia colección de folletos, publicaciones menores y materiales efímeros. Sus fondos están especializados en artes decorativas, diseño, historia del arte y museología.
Pero lo más interesante no es únicamente su volumen, sino la especificidad de la colección. Una parte importante del fondo antiguo fue reunida en Francia, Inglaterra y Alemania por Rafael Doménech y José Ramón Mélida Pérez Bueno, vinculados a la dirección y conservación del museo en sus primeros años. Según el propio MNAD, muchos de estos libros y revistas no se encuentran en otras bibliotecas españolas y algunos son difíciles de localizar incluso en instituciones europeas.
Para una investigación sobre diseño, artes decorativas o cultura material, esto convierte a la biblioteca en algo más que un lugar donde consultar bibliografía: es también una colección documental con valor propio.
El archivo: la historia que queda detrás de las piezas
El archivo del MNAD reúne la documentación generada por la institución a lo largo de su actividad: expedientes administrativos, correspondencia, inventarios, fichas antiguas y documentación fotográfica, entre otros materiales.
Su interés está precisamente en que permite seguir la trayectoria de los objetos y del propio museo a través de documentos que normalmente no vemos en una exposición.
A estos fondos se suman materiales relacionados con procesos de diseño. El archivo conserva documentación que permite aproximarse a cómo se proyectaron y produjeron determinados bienes, haciendo visible una parte del proceso que suele quedar fuera de la pieza terminada.
Fotografías para reconstruir un proceso
Dentro del archivo, la documentación fotográfica ocupa un lugar especialmente interesante. El museo conserva un archivo histórico de negativos y positivos, además de fondos relacionados con la fotografía de diseño.
Entre ellos destaca el Archivo Maumejean, formado por alrededor de 10.000 negativos sobre vidrio. Se trata del archivo de la Sociedad Maumejean Hermanos, una de las grandes casas europeas dedicadas a la fabricación de vidrieras. El taller fue fundado en 1860 y llegó a contar con distintas sedes en Francia y España. El establecimiento madrileño realizó vidrieras para numerosos edificios públicos y privados, entre ellos el Ayuntamiento de Madrid, el Banco de España, el Círculo de Bellas Artes o la Catedral de la Almudena.
Lo interesante del fondo no está únicamente en la importancia de las obras realizadas, sino en que permite reconstruir cómo se diseñaban y producían esas vidrieras. La documentación reúne placas fotográficas, bocetos y cartones preparatorios, es decir, materiales que permiten seguir el camino desde la idea inicial hasta la obra terminada. En uno de los primeros recuentos realizados del fondo se contabilizaron alrededor de 6.288 placas fotográficas, 8.766 bocetos y 87 cajas de cartones.
El conjunto fue adquirido por el Estado en 1992 y está adscrito al Museo Nacional de Artes Decorativas. Parte del fondo se encuentra depositada en la Fundación Centro Nacional del Vidrio de La Granja de San Ildefonso. Su valor documental resulta especialmente relevante porque se ha conservado muy poca documentación equivalente de otras sedes de la empresa, lo que convierte estos materiales en una fuente para estudiar no solo las vidrieras, sino también la historia de uno de los talleres que contribuyeron a transformar la arquitectura española entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX.
Consultar los fondos
La biblioteca y el archivo están abiertos a la consulta, aunque es necesario solicitar cita previamente.
En el caso de la biblioteca, la petición se realiza a través de biblioteca.mnad@cultura.gob.es. Es necesario indicar el día y la hora que se desea acudir, así como las publicaciones que se quieren consultar —con título y signatura—, además del nombre completo y DNI. Se pueden solicitar hasta ocho ejemplares por consulta y los fondos se consultan en sala.
El archivo tiene acceso público mediante cita previa y presentación de un documento de identificación. Las consultas pueden realizarse presencialmente, de lunes a viernes de 9:00 a 14:30, o plantearse por correo electrónico a documentacion.mnad@cultura.gob.es.
También es posible solicitar reproducciones de determinados documentos, siempre de acuerdo con las condiciones de conservación y con la legislación sobre propiedad intelectual y patrimonio.
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